Paisaje de Monforte en un óleo sobre tela de 130 x 97 cm. Primer Premio de Realismo del Ayuntamiento de Valencia, 1995.
Aquel certamen del Ayuntamiento de Valencia en 1995 supuso un encuentro definitivo entre mi pincel y la nobleza de un entorno que parece desafiar el paso del tiempo. Para tal ocasión, decidí plasmar la pendiente en descenso que conduce a la entrada del Palacio de Monforte, una composición de dimensiones considerables, como exige el rigor de estas convocatorias, donde busqué un equilibrio basado en una sutil simetría. En esa perspectiva armoniosa, logré capturar la luz exacta de un paraje que me otorgó el Primer Premio de Realismo, consolidando mi compromiso con la interpretación del paisaje institucional valenciano.
Este enclave evoca un verdadero tesoro para la ciudad de Valencia, un jardín amurallado junto al cauce del Turia que ha servido de inspiración a multitud de autores a lo largo de la historia. Aunque es un lugar emblemático para los valencianos, posee la mística de lo secreto, quedando a menudo injustamente eclipsado por la proximidad y extensión de los Jardines del Real. Para el caminante de paso, Monforte permanece escondido, protegido por sus muros, revelándose únicamente ante quien busca el refugio de una belleza que aguarda serena frente al bullicio de la urbe moderna.
Siempre que recorrí sus senderos, descubrí nuevas perspectivas que hicieron evolucionar mi manera de entender la pintura, transformando cada visita en una experiencia profundamente enriquecedora. Es un escenario poblado de ricas esculturas y fuentes activas, un laberinto de cruces y una botánica surtida que exhala una atmósfera de paz inigualable. En medio del ajetreo de la ciudad, este jardín se ofrece como un remanso de tranquilidad, un espacio capaz de envolver al espectador en el aura de un tiempo pasado y un silencio casi sagrado.
-Pintor Alejandro Cabeza