Monforte en un óleo sobre tela de 100 x 73 cm. Primer Premio de los Ejércitos del
Gobierno Militar de Valencia, 1997.
El destino quiso que mi evolución creativa se entrelazara con la imponente presencia del antiguo Gobierno Militar de Valencia, un edificio de arquitectura extraordinaria que se alzaba como un baluarte de historia en el corazón de la ciudad. Fue en 1997 cuando, convocado por el prestigio de su certamen anual de pintura, decidí presentar un paisaje de Monforte nacido de mi etapa de exploración urbana. Venía de haber obtenido, apenas dos años antes, el premio de realismo del Ayuntamiento de Valencia con una temática similar, y aquel nuevo reconocimiento como Primer Premio de los Ejércitos consolidó mi firma en las instituciones más solemnes de nuestra tierra.
A raíz de aquel galardón, las nobles estancias del edificio militar acogieron una exposición individual de mi obra que se prolongó durante un mes de intensa actividad. Aquel organismo, habitualmente frecuentado por los diferentes rangos y profesionales del Ejército Español, se transformó en un escenario de debate artístico, generando una expectación inusual entre sus asiduos. Observar mis lienzos bajo aquellos techos históricos, rodeado de la disciplina y el respeto que emana la institución, supuso un contraste enriquecedor para mi carrera, dejando una huella imborrable en la memoria cultural de aquel entorno.
No obstante, la experiencia me otorgó una lección vital sobre la esencia del arte: si bien los premios son hitos que jalonan el camino, lo verdaderamente sustancial es el trabajo constante y la introspección del pintor. Aquella etapa supuso una auténtica revolución personal que, paradójicamente, me mantuvo algunos meses distraído de la necesaria concentración creativa que exige el caballete. Comprendí entonces que, aunque el reconocimiento externo es gratificante, el artista debe proteger su soledad y su silencio para que las distracciones del éxito no apaguen el fuego de la verdadera búsqueda estética.
-Pintor Alejandro Cabeza
